Era una noticia esperada, pero no por eso menos triste. El grandísimo actor y director norteamericano Paul Newman ha subido allí donde están las estrellas de su calibre, para dejar de ser estrella y convertirse en mito.

Para los que amamos el cine nos ha dejado como legado películas tan maravillosas como "El golpe" o "Dos hombres y un destino", pero sobre todo nos ha hecho sentir que era un tipo normal, como cualquiera de nosotros, de una categoría humana muy distinta a la de la mayoría de los personajillos que se mueven por Hollywood.
Un tío normal al que le gustaban los coches y que amaba a su esposa, Jane Woodward con la que se casó de segundas nupcias en 1958 y con quien ha compartido su vida desde entonces hasta el mismo día de su muerte.
Con Paul Newman se marcha un tipo "de los nuestros". Descanse en paz.
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